Lo he dicho en otras ocasiones: Admiro a los publicistas ingeniosos. No porque su trabajo consista en hacernos gastar dinero, sino porque, de vez en cuando, convierten nuestro entorno en algo disfrutable, lleno de gracia y de “arte”. No sé si se le pueda llamar así al producto de su trabajo, pero por lo menos para mí sí lo es.



Más fotos después del Salto













