Problema con los Elevadores

by Andrés Borbón on 23 April, 2008

in Anécdotas, Cómico

Esperar un elevador no es la cosa más placentera del mundo. Solemos considerar el tiempo perdido con más severidad de la habitual. Nos hemos vuelto codiciosos con nuestro tiempo y  evitamos exponernos a situaciones que signifiquen una pérdida de los importantísimos minutos de que está compuesta nuestra vida.

Los inquilinos y clientes de un gran edificio de oficinas se quejaban constantemente del pobre servicio que prestaban los elevadores. La administración decidió recurrir a una empresa de consultoría especializada en problemas relacionados con los elevadores para tratar de resolver la situación. Enviaron técnicos para medir los tiempos de espera y estos se mostraron de acuerdo con los quejosos: Los elevadores eran demasiado lentos. Propusieron cambiar los elevadores por otros más veloces, o añadir algunas unidades más. Como es obvio suponer, esto no satisfizo a los tacaños propietarios del edificio, y la empresa de consultoría declaró que el asunto era imposible de resolver a menos que estuvieran dispuestos a invertir una fuerte cantidad de dinero.

Un joven psicólogo que trabajaba en el edificio se enteró del dilema y opinó que el problema se debía a que los usuarios se aburrían como ostras mientras esperaban el elevador. Sugirió que en vez de gastar dinero en modernizar el servicio, los dueños debían darles algo qué hacer a los impacientes quejumbrosos. Propuso colocar espejos en los lobbies para que la gente se distrajera mirándose a sí mismos o a los otros sin que estos se dieran cuenta.

Poco tiempo después, instalaron los espejos y las quejas pararon por completo. Muchos de los que previamente habían reclamado por la lentitud de los elevadores felicitaron a la administración por haber mejorado tan notablemente el servicio.

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