
Ésta es la traducción de una carta que apareció en AIR (Annals of Improbable Research) hace un par de meses:
“Mis pies apestan. He conducido una serie de experimentos a lo largo de 43 años para comprobar la veracidad de esta afirmación. En ellos, coloco a un sujeto cerca de mis pies y observo su comportamiento. He hecho esto con más de 4,300 sujetos. Estos incluyen ratas, gatos, ratones, lirones, hurones, ovejas, abejas, hormigas, mosquitos, dingos, una llama, pichones, patos, gansos, vacas, pulgones, musarañas, un salmón, erizos, zorros, armiños, lombrices de tierra y seres humanos. Todos los sujetos, con ciertas excepciones que detallaré en una carta posterior, desarrollaron un comportamiento aversivo. En términos comunes: Salieron Volando
Atentamente: Thomas P. D’Arcy, MD Clive, Cumbria, UK”
Creo que el doctor D’Arcy debería usar un poco más de talco en los pies en vez de ponerse a torturar animales y seres humanos.
Fuera de broma: Hay personas cuyos pies huelen mal independientemente de la higiene. No todas las personas con este problema tienen pie de atleta o una infección parecida. Simplemente, les huelen mal los pies y no hay absolutamente nada que puedan hacer al respecto, más que tratar de enmascarar el olor con productos desodorantes.



