Si alguna vez tuve la menor duda sobre las aptitudes lúdicas de los animales, con este video se han despejado por completo. Si no me creen, aprieten el botón de “play” y prepárense para recibir una sorpresa. Esta simpática nutria debería estar bajo la nómina del circo Barnum, donde seguramente haría las delicias del público. Yo, por lo menos, no me he quedado con las ganas de aplaudirle a esta hábil malabarista. Y lo más increíble es que lo hace no para complacer a la audiencia, sino por simple y llano placer.
Muchas veces he escuchado decir a personas muy inteligentes que los animales son incapaces de experimentar, como los humanos, el goce del juego por sí mismo. Creo que esa visión antropocéntrica de las cosas es, más que inexacta, estúpida. Pensar que nuestros pensamientos, emociones y conductas están a años luz de otros seres vivos es la manera más simple y directa de retroceder en nuestra concepción del mundo que nos rodea.



