Apr
2
Año 1454
Para gran parte de la civilización moderna, la palabra escrita reina como el medio supremo de comunicación. Los chinos fueron los primeros impresores. Inventaron la impresión por bloque desde el año 500, pero fue el orfebre alemán Johannes Gutemberg quien construyó la primera imprenta usando tipos móviles de metal, lo cual permitía imprimir repetidamente en hojas de papel. En 1454, usó su revolucionario sistema para imprimir 300 biblias, de las cuales se conservan hasta el momento actual 48 copias, y cada una de ellas vale millones de dólares.
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Comentarios
6 Comentarios a “Los 101 Inventos que Cambiaron el Mundo: 67.- La Imprenta”
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Grandisimo invento, ¿qué sería de nosotros si todavía se tuvieran que copiar los libros a mano?
Seguiríamos como hace centurias, muy pocos podrían acceder a ellos
JIFF Ha Escrito Recientemente en su Blog…Rojo +corazón es Amor
Jiff: No creo que haya habido un invento que influyera tanto en la cultura moderna como al imprenta (y el papel, por supuesto). Aunque ahora se está tratando de economizar en papel, la mejor experiencia de la lectura se da en un libro.
Es cierto, nada como un libro. Para leer por placer, para socializarte, para adquirir conocimientos.
Yo misma Ha Escrito Recientemente en su Blog…Gregory House dixit
ahhh la imprenta, el primer libro, el gusto de hojearlo, son cosas que realmente marcaron en su tiempo, va bien la serie de inventos ya vaz en el 67 haber que pasa cuando llegues al 101
saludos
Dante
Tú Misma: El libro, además de servir para leer, es un símbolo, un ícono y muchos dirían que un fetiche, un objeto que tiene un significado por sí mismo, independientemente de su contenido. Los Bibliómanos (no los bibliófilos, aclaro) están enamorados de los libros por su tamaño, color, olor y tacto. Una perversión “culta”, por lo menos.
Dante: Pues sí, ya voy en la 67. Sólo faltan 34 artículos. Je, je. No sé qué voy a hacer después. Creo que buscaré alguna otra cosa de qué hablar, aunque estaría bien que siguiera con inventos, pues me divierto mucho escribiendo sobre ellos y, además, he aprendido una barbaridad.