Apr
2
Afrodita
Archivado En: TecnoFicción

(CUENTO)
Aquella mañana le dije a mi asistente personal que no me pasara una sola llamada. Estaba preparando una reunión con algunos de nuestros clientes más importantes para hablarles sobre nuestro último producto, en el cual teníamos depositadas todas nuestras esperanzas. Se trataba, precisamente, del programa al que le acababa de pedir que no me pasara llamadas, el cual tenía el nombre en clave de Afrodita.
Lo realmente novedoso en ésta pequeña joya de software era que el usuario podía generar una personalidad eligiendo uno de los miles de códigos disponibles. Lo más interesante es que dichas personalidades eran reales, y que correspondían a personas vivas, pues habían sido transferidas a nuestro repositorio con el consentimiento de sus dueños. Tenía un par de semanas trabajando con mi asistente personal, una chica robot de cabello rubio para la cual había elegido el código de una secretaria inglesa de mediana edad, soltera y sin hijos. Desde entonces habíamos trabajado juntos y, para ser honesto, no tenía una sola queja de ella a no ser porque, de vez en cuando, se irritaba un poco cuando le daba órdenes contradictorias o levantaba la voz más de lo necesario, pero eso es comprensible.
Me encontraba trabajando en la presentación para los clientes cuando sonó el teléfono. Molesto, levanté el auricular y escuché la voz de mi asistente, quien me recordó que estaba atrasado en el pago del auto. Le respondí, furioso, que ya me encargaría de ello después y que, por favor, no me interrumpiera a menos que fuera un asunto de vida o muerte. Afrodita guardó silencio unos instantes y, finalmente, dijo: Sí, señor, como usted ordene. Me pareció notar un ligero tono de resentimiento en su voz, pero no le di importancia, pues tenía cosas más urgentes en que pensar.
Estaba logrando algún avance en la presentación cuando escuché el sonido de unos nudillos en la puerta. Dije "¡Adelante!" y, poco después, entró Afrodita con la cabeza baja y el cabello desarreglado. Cuando levantó el rostro, advertí que tenía los ojos enrojecidos, y que le escurrían dos ríos de lágrimas por las mejillas. Jamás había visto a un robot llorar, y le pregunté qué le pasaba. Por toda respuesta, Afrodita me entregó un sobre y corrió hacia la ventana, rompiéndola en mil pedazos. Unos segundos después, escuché el sordo ruido de su cuerpo estrellándose contra el pavimento, seis pisos más abajo.
En la nota suicida, Afrodita decía que se había enamorado de mí, y que terminaba con su vida porque no se creía capaz de tolerar mi rechazo.
© Andrés Borbón 2008
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Comentarios
10 Comentarios a “Afrodita”
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De algún modo me recordó un juego (muy bueno) que se llamaba Hostile Waters: Antaeus Rising, en este pedazo de software, había soldados que accedian a que les implantaran un chip y cuando llegaba el momento de encontrarse con la muerte, sus recuerdos, personalidad y atributos se iban a este chip, que luego podía implantarse en vehículos y mantenían la personalidad del fallecido, entre agresivos, parlanchisnes, anti sociales, etc.
Pobre afrodita, esperaba que fuera más chantajista, pero creo que la mujer había sido muy vulnerable.
JIFF Ha Escrito Recientemente en su Blog…Rojo +corazón es Amor
Jiff: Una de las películas que más me han gustado es Blade Runner, y ahí a los robots les implantan recuerdos ajenos para hacerlos más humanos, hasta el grado de que experimentan emociones propias y luchan por seguir vivos, aún cuando ya es tiempo de que “mueran”. También admiro mucho un libro de ciencia ficción de Cory Doctorow (el blogger de Boing Boing) que se llama “In and Out In The Magic Kingdom”, que trata de el tiempo en que la vida podía extenderse indefinidamente transfiriendo la memoria y la personalidad de un cuerpo a otro. Según sé, el libro se puede descargar gratuito, pues Doctorow es enemigo de los DRM y casi todos sus libros se publican electrónicamente sin costo con licencia de Creative Commons.
Miedo da hasta dónde puede llegar la robótica: máquinas a las que implantamos un sistema de sentimientos ajenos a su funcionamiento sin la humanidad necesaria para sobrellevarlos y actuar en consecuencia.
Yo misma Ha Escrito Recientemente en su Blog…Gregory House dixit
Canijo Andres, yo como todo buen Geek tambien soy fan de BladeRunner, me recordo inmediatamente a la robot de la pelicula, y algo al pequeño robot de A.I. , tus cuentos cortos ya los estoy recopilando jejeje
Saludos
Dante
La tecnología
avanzará tanto
qe no me sorprendería
qe en unos cuantos años
existieran robots
con problemas
de depresión…
*A mi tmb me recordó
a los robots de
AI…
Tú Misma: O tal vez las máquinas no deberían tener sentimientos tan… ¿defectuosos? como los que tenemos los seres humanos, pues automáticamente se convertirían en versiones de nosotros mismos, y en realidad lo que se busca es tener “sirvientes” que sean mucho más eficientes que nosotros mismos.
Dante: Blade Runner es una de las mejores películas que he visto en mi vida. La tengo en DVD y confieso que la veo más o menos seguido. Muchas veces no reconocemos nuestras influencias hasta después, pero en éste caso sí reordaba frecuentemente la película mientras escribía el cuentecito.
MnS: Pues la depresión es una característica no sólo humana, sino de cualquier cerebro más o menos avanzado. Está documentado que los perros se deprimen, así como las ballenas y los delfines. Parece que ser inteligente es el primer requisito para deprimirse.
Andrés, todos tus cuentos los tienes bajo la categoría de TecnoFicción? o se te habrá escapado alguno de esa categoría? para saber cuantos llevas jojojo y cuales son ;)
Stuckerboy Ha Escrito Recientemente en su Blog…Bloggercito Stuck
Stuckerboy: Hasta donde sé no se me ha escapado ninguno. Todos están bajo esa categoría. No son muchos. Creo que son los que marca (26)