
Un huésped recibe un ojo en mitad de la noche.
¿Qué harías si estuvieras hospedado en un hotel y, de pronto, alguien tocara a tu puerta para entregarte un ojo? Bueno, pues al parecer esto fue lo que le sucedió a un inquilino en un hotel de Tasmania, Australia.
El paquete fue llevado al lugar por un taxista despistado, y en vez de entregarlo al hospital (donde se iba a utilizar la córnea para un transplante), lo llevó al hotel.
¿Qué hizo el sorprendido huésped? Pues lo metió al refrigerador y llamó a la recepción. Por fortuna, el lío se aclaró pronto y el ojo pudo ser utilizado con éxito en el transplante al que estaba destinado.
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