Alebrijes

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Alebrije-1

Compré el alebrije a un amigo, quien argumentó que lo vendía porque no iba a juego con la decoración de su nueva casa. Siempre he sido un fanático de estos muñecos de papel engomado o de madera. Éste era de los segundos: Tallado primorosamente en roble, representaba una especie de león con cola de lagarto y cuernos rojos que se curvaban alrededor de la cabeza como si fueran tentáculos. De unos treinta centímetros de alto, el monstruo se paraba sobre sus patas traseras como un caballo rampante. El artista se había esmerado en los detalles: Los dientes parecían reales y los ojos daban la impresión de moverse cuando el observador cambiaba de posición, como el retrato de la Mona Lisa.

Poco después, comencé a dormir mal. Me despertaba a media noche con la impresión de que alguien rondaba por la planta de abajo. Cuando iba a echar un vistazo, no encontraba nada. Algunos detalles extraños comenzaron a llamar mi atención: Los objetos desaparecían. Siempre eran cosas pequeñas: Un bolígrafo, un par de clips, trozos de periódico, pinzas para ropa. Al principio no le di importancia, ya que siempre he sido distraído. Cuando los hurtos continuaron, comencé a preocuparme. A pesar de que vivo solo, tenía la impresión de que había alguien más en la casa.

Comencé a sospechar del alebrije. No se lo dije a nadie porque hubieran pensado que estaba loco. Me di cuenta (creí darme cuenta) que estaba cambiando de forma: Parecía más robusto y en los ojos tenía una expresión de tristeza que no percibí al principio. Una noche, esparcí un poco de harina alrededor de él y a la mañana siguiente pude ver una serie de pequeñas huellas impresas en el fino material.

─Así que tú eres quien ha estado robando mis cosas, ¿eh? ─dije en voz alta, acercándome a la figura de madera, pero ésta permaneció inmóvil, congelada, muda.

Unas noches después, me despertó un tenue llanto. Provenía de la sala y cualquiera diría que se trataba de un niño, o de un gato. Bajé las escaleras y encendí la luz. De inmediato, miré la mesa donde había colocado el alebrije, pero éste no se encontraba ahí. Tras buscarlo mucho, lo hallé bajo uno de los sillones, acurrucado en un nido hecho con hojas de papel periódico. A su lado se retorcía un pequeño ser con tres pares de piernas, cuerpo de dragón, melena de león y unos cuernos idénticos a su madre, quien me miró con ojos suplicantes.

No tuve corazón para echarlos. El bebé es algo travieso, pero ya me he acostumbrado a él y la única condición que les puse para quedarse era que permanecieran quietos cuando tuviera visitas en casa.

© Andrés Borbón 2008

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Comentarios

10 Comentarios a “Alebrijes”

  1. Dante Robles el March 5th, 2008 4:08 pm

    Me agradan tus relatos cortos Andres, despues hacemos una pequeña recopilacion y se puede hacer un libro corto o de bolsillo

    Saludos

    Dante

  2. Andrés Borbón el March 5th, 2008 9:11 pm

    Dante: Qué bueno que te gustó. Este no tiene nada que ver con tecnología, pero se me vino la idea a la cabeza y no pude resistir el impulso de escribirlo. Je, je. Estaría bien hacer una recopilación, pero creo que antes habría que tener más cuentos, para poder elegir los menos malos.

  3. Dante Robles el March 5th, 2008 11:32 pm

    Bueno pues yo creo que no hay menos malos, pero si se tendrian que escoger los de una tematica similar

    Saludos

    Dante

  4. Andrés Borbón el March 6th, 2008 12:24 am

    Dante: Sí, tienes razón. Últimamente le he variado más la temática y tendría que agruparlos por género.

  5. Spideymang el March 6th, 2008 11:27 am

    Ah que buen relato, seguiré leyendo los próximos, saludos!

  6. Andrés Borbón el March 7th, 2008 12:42 am

    Spideymag: Qué bueno que te gustó. Ojalá los siguientes también te agraden. Un saludo, y bienvenido al blog!!

  7. Yo misma el March 8th, 2008 7:47 am

    Muy curioso; es verdad, es poco tencológico, pero tierno. Es imposible no encariñarnos con nuestras mascotas ;)

  8. Andrés Borbón el March 9th, 2008 8:27 pm

    Tú Misma: Je, je. Sí, éste cuento no tiene mucho que ver con la tecnología, para que veas que no sólo de gadgets vive el hombre. Una pequeña debilidad. Cuando empecé a escribir el cuento pensaba en algo tecnológico. El alebrije iba a ser una especie de robot, pero al escribirlo, no pude resistir la tentación de llevarlo por el camino que siguió finalmente. Es como si la historia no quisiera ser como la había imaginado.

  9. Clau.....dita el April 14th, 2008 9:37 pm

    te cuento algo similar me sucedió un tiempo atrás, me regalaron para mi cumpleaños una pareja de gnomos, eran unos muñecos pequeños sentados en banquitos de tronco, los puse en un jardin interior en mi casa y aquí viene lo parecido de la historia…..casi todos los días encontraba el cajon de mi ropa interior revuelto, desaparecían prendas intimas de estos y luego aparecían cerca del jardin, en las fiestas que hice en mi casa encontraba copas en el mismo lugar…..comenté esto con unas amigas y me recomendaron dejarles comida y bebida para que no me molestaran..y así fué me sentí acompañada por estos personajes que tenían la personalidad traviesa y fresca del que me los regaló.

  10. Andrés Borbón el April 14th, 2008 10:37 pm

    Clau…dita: Vaya, espero que hayan sido los gnomos y no un vecino al que le gustaba tu ropa interior. Je, je. Muy buena anécdota. Muchas gracias por contarla aquí.

    Saludos y…. ¡Bienvenida al Blog!

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