Esta historia ni yo me la creo:
En mayo de 1962, una vaca llamada Fawn fue succionada por un tornado y voló por el aire unos cuantos minutos (dando mugidos de auxilio, imagino) antes de aterrizar de forma suave y segura en una granja cercana, a casi un kilómetro de distancia. Fawn cayó en el corral de un toro, quien tuvo el buen tino de darle a la vaca un recuerdo del breve encuentro (un becerro) antes de que esta regresara sola a su hogar.
Sorprendentemente, Fawn volvió a repetir la hazaña: En 1967, estaba pastando tranquilamente (y meditando sobre aquello en que meditan las vacas) cerca de un camino cuando fue atrapada por otro tornado. Voló sobre un autobús lleno de turistas y aterrizó del otro lado de la carretera, sin mayor percance. Desde entonces, el dueño de Fawn la encerraba cada vez que había un anuncio de tormenta.
Fuente: Neatorama
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