La Comisión Europea ha decidido aplicar una multa más a Microsoft por no acatar las disposiciones de dicho tribunal dictadas en 2004. El monto de la multa: 1.3 Billones de dólares (899 millones de Euros).
Parece que Microsoft no aprende.
La razón de la multa: Cobrar precios excesivos a los desarrolladores por información sobre los protocolos de sus productos, lo que les permitiría diseñar productos con mejor interoperabilidad.
No es casualidad que hace unos días (el 21 de febrero, para ser preciso), Microsoft anunciara con bombo y platillo que pensaban “abrir” sus productos, protocolos y APIs a los desarrolladores externos. Lo más probable es que vieran venir la multa y trataran de curarse en salud haciendo un anuncio tan publicitado. Habrán pensado que a los de la Comisión Europea se les ablandaría el corazón, pero vemos que no ha sido así.
Y es que ya han sido muchas las ocasiones en que Microsoft dice que cambiará, pero nunca lo hace. ¿Por qué? Bueno, pues porque no le conviene. Mantener sus protocolos cerrados le permite hacerse de un mercado enorme, con ganancias estratosféricas, pues a los competidores no les es posible hacer productos comparables cuando carecen de la información pertinente.
De hecho, a Microsoft le conviene más pagar las multas de la Comisión Europea que abrir sus protocolos y APIs.





