
Hace algunos años, Renee Williams sufrió un accidente automovilístico que la dejó en cama y, tras algunos años, llegó a pesar más de 800 libras (alrededor de 400 Kg).
En febrero del 2007, fue sometida a una cirugía de bypass gástrico, pero murió tras 12 días a consecuencia de un ataque cardiaco.
Mirina, la hija de 13 años de Renee, dijo:
No sé por qué mi mamá comía. Me dijeron que era un problema desde que ella era una niña, pues solía esconder comida en su clóset. Lo comía todo. No había nada que no le gustara. Sus hábitos de alimentación empeoraron y empeoraron. No dejaba de comer hasta que le dolía el estómago. Iba a McDonalds, pedía ocho hamburguesas y se las comía todas.
Una historia trágica, sin lugar a dudas, y que nos pone a pensar en los riesgos de la obesidad.
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