El Soñador

El Soñador.

Para Rocío

El secreto está en despertar a tiempo. Es algo difícil, pero posible tras una larga práctica.

Después, hay que domar la realidad. Siempre tratará de imponerse y conviene (es indispensable) mantenerla a raya. Los métodos son muchos, pero el más efectivo es el que utilizan los niños: Creer en el sueño. Esto, que puede parecer tan simple, requiere un ingrediente de características inusuales: La Inocencia.

Habrá que esperar el sueño apropiado, aunque los más experimentados son capaces de invocarlo con el sólo ejercicio de la imaginación. Un ambiente tranquilo, la soledad y una copita de jerez mejoran los resultados. Se recomienda evitar las noches de luna llena pues su influencia es, por lo general, incontrolable. La conciencia, además, debe estar tranquila.

Una vez que se presenta el sueño, hay que dejarlo fluir un tiempo. Las etapas iniciales están contaminadas con los eventos del día y es imprescindible esperar un poco. Entonces, el sueño es sólo el sueño.

Ayer soñé contigo, como me lo había propuesto. Sin embargo, no esperaba que hiciéramos el amor. Tu boca gritó en mi boca y mis manos y tu piel se fundieron. El sudor, en el sueño, era miel entre nosotros. Tus ojos eran enormes: Me abarcaban por completo y observé mi reflejo desesperado en ellos.

Cuidadosamente, desperté del sueño sin dejar de mirarte y tu imagen tembló un segundo. Después, volvió a consolidarse. Estaba amaneciendo y hacíamos el amor. Hablábamos, también, de tortugas, de gorriones, de cosas incomprensibles. Así son los sueños.

El trajín de los vecinos atravesó las paredes y sonó el despertador en mi mesa de noche. Suavemente, sin perderte de vista, lo apagué. A lo lejos, el murmullo de la radio (o de un televisor) daba cuenta de las noticias más importantes del día.

El movimiento de nuestros cuerpos se hizo frenético y gritamos al mismo tiempo. Temblaste entre mis brazos y me abandoné, agónico, en ti.

El orgasmo me perdió: Al abrir los ojos, jadeante aún, te habías ido.

Hoy volveré a intentarlo. Debo lograr que permanezcas junto a mí para siempre.

© Andrés Borbón 2002







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4 Opiniones

  1. Dante Robles February 18, 2008 @ 10:06 pm

    Por lo visto tu habilidad como escritor la tienes ya de varios años, excelente relato sacado de tu baul de los recuerdos

    Saludos

    Dante

  2. Andrés Borbón February 18, 2008 @ 11:24 pm

    Dante: Sí, tengo una buena cantidad de cuentos guardados por ahí, pero éste es uno de los que más me gustan. Qué bueno que te gustó, Dante. Muchas Gracias.

  3. Yo misma February 20, 2008 @ 12:34 pm

    A mí también me ha gustado. Y mucho. Es tierno, pero también te hace pensar. El secreto está en que tus sueños sean lo suficientemente grandes como para no perderlo9s de vista mientras te esfuerzas en hacerlos realidad. Y atraparlos a tu lado.

  4. Andrés Borbón February 20, 2008 @ 6:18 pm

    Tú Misma: Le has dado justo en el clavo a la moraleja del cuento. Lo escribí muy enamorado de la mujer a quien va dedicado, a la cual sigo amando como desde entonces, y tal vez más.

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