Ana María Shua: La Muerte como Efecto Secundario

by Andrés Borbón on 5 February, 2008

in Literatura

La Muerte Como Efecto Secundario

Otro de los libros que leí porque el título me ha parecido curioso.

La muerte como efecto secundario es una novela extraña. Primero, porque sucede en un tiempo futuro sin que haya una indicación clara al respecto. Segundo, porque el eje central de la trama es la relación de odio/amor entre Eni (Ernesto) Kollody y su padre, un individuo que ha dedicado su vida a ridiculizar a su único hijo. Y Tercero porque nuestro héroe es un escritor frustrado y maquillista profesional.

Ana Maria Shua

No son muchas las mujeres escritoras que consiguen crear un protagonista masculino con verosimilitud. Por lo general les salen tipos blandengues, hipersentimentales o francamente salvajes, pero Ana María Shua consigue hacer muy creíble a su protagonista, conflictuado por la enfermedad de su padre, por los problemas económicos y por un amor que le sigue escaldando en el fondo del alma. El protagonista es un hombre indeciso, que se debate todo el tiempo entre lo que debería hacer y lo que realmente hace. Los otros personajes son tan extraños como él: Una hermana que jamás ha abandonado el nido paterno y una madre loca.

En esa Argentina futura, la ciudad está tomada por los vándalos. Es imposible circular en un automóvil sin blindaje y existen instituciones llamadas Casas en las que las personas deben ingresar al llegar a la vejez, verdaderas prisiones y sitios que lucran con las posesiones del anciano.

La trama es simple en un principio: El padre enferma, es operado y llevado a una de esas Casas, de donde es raptado por Eni. Las peripecias que suceden a este hecho son, a la vez, caricaturescas y trágicas, y los personajes pasan de la mansión de un artista trasvesti a la de un cineasta multimillonario y estéril a una colonia de viejos que usan a los jóvenes como fuerza de trabajo esclava.

Una novela para leerse con precaución, con calma y sin ideas preconcebidas. A mí me gustó, pero a pesar de ello la encontré algo exagerada en algunos puntos y demasiado inverosímil en otros.

Le doy un 8.

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