Britney Spears y El Primer Video de Realidad Virtual
Hollywood, 20 de Enero del 20012
Britney Spears, la controvertida estrella del pop que en el 2008 hizo su regreso al Billboard tras los escandalosos años previos, ha presentado al fin su más reciente material, titulado: "Hit Me!"
La sala estaba a reventar. A cada uno de los invitados nos habían proporcionado un pequeño aparato que se conecta a los oídos y a la base de la nuca. Bastante cómodo, por cierto.
Y ahí estábamos, muertos de curiosidad y disfrutando la velada cuando, de pronto, se abrieron las cortinas del escenario y apareció Britney Spears, vestida con un transparente vestido negro que dejaba ver todos sus renovados encantos y sonriente de oreja a oreja.
─Estarán ansiosos por ver el video ─dijo, cerrando un ojo.
El auditorio se llenó de aplausos.
Las luces se atenuaron poco a poco mientras la música comenzaba a sonar en los audífonos que se conectaban inalámbricamente a una computadora. Conforme aumentaba el volumen del sonido, pude escuchar exclamaciones provenientes de todas partes de la sala.
Yo también dejé escapar un "¡Oh!" de sorpresa.
Y es que Britney Spears estaba bailando a pocos centímetros de mi rostro. La ilusión era tan vívida que me bastó extender las puntas de los dedos para rozar uno de sus brazos. Estaba tibio y húmedo de sudor (o por lo menos eso sintió mi cerebro). Unos segundos después, decidí acercar el rostro a la sensual imagen de Britney Spears (que bailaba semidesnuda y se contorsionaba al ritmo de la violenta música) y casi me voy de espaldas al percibir el olor dulzón del sudor mezclado con la última fragancia de Ralph Lauren.
La imagen, tridimensionalmente perfecta y de apariencia tan sólida como la mesa misma, se arrodilló entre los platos y las copas, me dio la espalda y gritó: "Hit Me!". ¿Qué hice? Pues lo mismo que todos los demás: Propinar un tímido golpe a la anatomía de la cantante. Ésta gritó de placer y giró la rubia cabeza hacia mí. Uno de sus ojos se cerró en un coqueto guiño y repitió la orden: "Hit Me!".
La sala se convirtió en un manicomio. Hombres y mujeres propinaban sendos golpes a figuras invisibles, cada uno con distinto grado de satisfacción, pero todos sorprendidos al extremo.
Cuando cesó la música y nos dieron la orden de quitarnos los audífonos de realidad virtual, todos teníamos la misma expresión en el rostro: De Culpabilidad.
© Andrés Borbón 2008

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Escrito el Martes, 22 Enero 2008
Autor: Andrés Borbón
Categoría: Uncategorized
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Vaya eso si esta cool, que buen uso de la realidad virtual. Cada vez es más real.
Seria genial que pronto los desarrollos con conexiones neuronales fueran mas tangibles pero bueno el relato esta como siempre bastante entretenido
Saludos
Dante
Orale, Andrés,
Nuevamente me sorprendiste, jeje
Espero y esto si, algún día llegue a ser realidad.
Saludos
Tecnometro: Je, je. Qué bueno que te gustó. Ojalá que algún día la realidad virtual sea tan… real.
Dante: No dudo que pronto se haga realidad. Cuando todo esto sea posible, las cosas van a cambiar, y mucho. Espero que nos toque verlo.
Oscar: Yo también espero que algún día esto sea algo cotidiano. No sólo para frivolidades como ésta, sino para hacernos más fácil la vida diaria.
Muy… curioso, me ha sorprendido. Un cuento de ciencia ficción con un trasfondo muy erótico (al menos para mí) y una llamada al… qué? ¿Convencionalismo colectivo?
20012? enserio te referías a una fecha tan lejana o se te escapo un cero? weno weno como sea jajaja ya me imagino a todos los tipos bien prendidos xD que cosas… =) muy interesante el relato jojojo :)
Tú Misma: Je, je. Muy lista que es usté, de verdad. El final “convencional” es el reflejo de mi propia autocensura, ni más ni menos.
Stuckerboy: Se me fue un cero de más. Je, je. Lo voy a corregir. Muchas gracias.
¿Culpabilidad? yo, conforme me fui imaginando en el relato habria terminado con un rostro de satisfacción y placer nunca antes conocido.
Todo esto me parece que podria cumplirse casi cabalmente, excepto que Britney llegue al 2012 jaja =P
Pd. Me hizo recordar vagamente, el mundo de los sensoramas que plantea huxley en “un mundo feliz”
Saludos!
Adrián: Qué bueno que te gustó. Yo también habría terminado muy contento de una experiencia así, la verdad, aunque siempre está el asunto de la moralidad y esas cosas. Je, je. Pero creo que me lo saltaría, a pesar de todo.
Sí, leí el libro de Huxley. No lo recordé específicamente cuando escribí el cuentecito, pero ahora que lo mencionas, seguramente me inspiré de él sin darme cuenta. Bien dicen que no existe nada nuevo bajo el sol.