Muchos sabrán que la marihuana incrementa el apetito, y que las drogas que inhiben su unión a ciertos receptores lo disminuyen.
La compañía Farmacéutica Merck ha desarrollado una nueva droga, llamada taranabant que bloquea los receptores a THC (Tetrahidrocanabinoides, el ingrediente activo de la marihuana) con el fin de disminuir el apetito en las personas con obesidad.
Pero esto no es nuevo.
Existe en el mercado otro fármaco semejante llamado rimonabant que se vende en muchos países, pero no en los Estados Unidos debido principalmente a sus efectos depresiogénicos (que producen depresión). Merck argumenta que los resultados de los estudios con el nuevo fármaco muestran menos efectos adversos de este tipo.
En un estudio llevado a cabo en 500 sujetos, taranabant demostró que aquellos pacientes a quienes se les daban las dosis más altas (seis miligramos) perdían hasta medio kilo por semana durante las 12 semanas que duró el estudio y que los sujetos consumían hasta un 20% menos calorías que las personas que no la tomaban. Adicionalmente, la droga parece incrementar el gasto calórico en reposo.
Por desgracia, el 30% de los sujetos que tomaban taranabant sufrieron algún síntoma psiquiátrico (depresión y ansiedad) en comparación al 18% de quienes tomaban placebo. Una diferencia significativa, aunque parece que los síntomas depresivos no son tan severos como en el caso de la otra droga (rimonabant).
¿Es la solución?
La FDA aún se encuentra en proceso de aprobar el nuevo fármaco que podría tener un éxito sin precedentes. Recordemos que dos terceras partes de los norteamericanos padecen algún grado de obesidad. Eso representa un mercado de 200 millones de clientes y posibles ganancias en el orden de muchos billones de dólares.
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