(cuento)
Google, ese monstruo de mil cabezas, ha comenzado a filmar el planeta en tiempo real con la ayuda de 125 satélites chinos que ha puesto recientemente en órbita.
En respuesta a ello, habitantes de los cinco continentes han decidido protegerse de la incómoda intromisión de Google en su vida diaria.
Para ello, usan sombreros, gorras, paraguas, caminan por la calle pegados a las paredes, se esconden en cafetines, bajo los toldos de las casas, a la sombra de los árboles, en sus habitaciones… ¡donde pueden!
George P. Aranoid, cibernauta sempiternamente anónimo y colaborador de ezines tan importantes como Schizo y Aluci Nación, ha anunciado en su blog personal que decidió no salir más de su casa para evitar las miradas indiscretas de los satélites Googleanos e impedir que la compañía venda la información en su sitio de subastas de vidas ajenas (Grab-A-Life®), un lucrativo negocio para el insaciable y creciente público voyeur.
Google, seguramente, no se quedará con los brazos cruzados. Rumores provenientes de ex trabajadores de la empresa han dicho que tuvieron en sus manos varios prototipos funcionales de GoogleBugs, insectos teledirigidos con minicámaras conectadas a los servidores de Google que podrán escanear hasta el punto más olvidado y recóndito del planeta.
© Andrés Borbón 2008

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