Imaginen la escena:
Eres un actor y estás filmando la escena de un crimen (ficticio) y, de pronto, una pick-up de la policía se detiene cerca del escenario. Los elementos bajan disparando y cinco personas son alcanzadas por las balas.
Dos de ellos están muertos.
La balacera se detiene solamente cuando alguien grita: “¡Por favor, no disparen! ¡Esto es una película!
Y es que la policía angoleña creyó que el crimen era real.
Tras percatarse de su error, los policías simplemente subieron a su vehículo y huyeron del lugar, dejando a dos personas muertas y a tres heridos, sin dar ninguna explicación, sin ayudar a los lesionados y sin decir una sola palabra.



