Afghanistán, 4 de Abril del 2020
Tras meses de expectación y numerosos rumores acerca de un iPod capaz de estimular todos y cada uno de los sentidos del usuario, Apple finalmente ha dado la cara y su CEO sempiterno, Steve Jobs, ha presidido el Keynote más esperado de los últimos años.
La ceremonia comenzó con dos horas de retraso debido a las dificultades que tuvo la limousina electrostática de Jobs para sortear las nubes de reporteros que se arremolinaban a las afueras del centro de convenciones de Kabul. Sin embargo, una vez en el escenario, el vetusto chairman levantó calurosas ovaciones como lo ha venido haciendo desde hace décadas.
Vestido con jeans y camisa negra de cuello alto, Jobs hizo bromas, caminó imparablemente de un lado a otro del escenario y, finalmente, introdujo la mano en uno de sus bolsillos y sacó un gadget del tamaño de una cajetilla de cigarros.
El público se unió en un rugido ensordecedor.
─¡Es un honor para mí anunciar el iPod Sincinésico! ─dijo, y el público se levantó como uno solo de sus asientos.
Minutos después, Jobs pulsó un botón en el iPod-Sinc y su rostro se transformó en un rictus extático. Las cámaras de televisión hicieron un close-up milimétrico hasta que todos los presentes pudimos observar las leves contracciones que surcaban la piel del empresario.
Finalmente, Jobs oprimió el botón de "stop" y se dejó caer en una silla cercana.
Su rostro estaba perlado de sudor, y la expectación era intolerable.
─Si supieran lo que he experimentado en estos pocos minutos ─explicó Jobs, jadeante─, me llevarían a la cárcel.
© Andrés Borbón 2008
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