
Se llama Boo-Boo, y es un diminuto Chihuahua de pelo largo que ha saltado a la historia por ser el perro más pequeño del mundo. Mide cuatro pulgadas de alto (unos diez centímetros) y venció a su más cercano contrincante por una pulgada completa, otro Chihuahua.
Lana Elswick, la dueña de Boo-Boo, dijo que éste nació del tamaño de su pulgar y ahora el libro Guinness de Records lo considera el perro adulto más pequeño jamás registrado.
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