
Este pavo ha hecho lo más lógico: Esconderse de la cocinera, escapar de una muerte segura en plena Navidad, la fecha siniestra para todos los pavos de buena parte del mundo.
Aprovecho para enviarles a todos una sincera felicitación, un abrazo y mis mejores deseos. Que se le hayan pasado de lo mejor y que el año que viene se vean cumplidos todos sus deseos, metas y aspiraciones. Depende de nosotros, por supuesto, pero los buenos deseos nunca están de más.
¡Feliz Navidad!
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