
Es bien sabido que estas épocas Navideñas ponen triste a mucha gente. Sin embargo, no sabía que los osos (incluyendo los de peluche) sufrieran también de esta depresión invernal.
Definitivamente, este osito Teddy ha elegido un método bastante drástico para terminar con su sufrimiento. Lo bueno es que no faltará alguna persona sensata que le vuelva a poner la cabeza en su lugar y le haga ver que la vida aún tiene sentido.
Nota a los lectores: Si alguno de sus muñecos ha mostrado tendencias suicidas, aléjenlos de las tijeras y de los encendedores.



