
Vean nada más lo que le sucedió a este pobre hombre mientras intentaba pasar unos momentos de profunda y relajante meditación en el baño de su casa, con su lectura preferida (los feeds de TecnoCulto, of course), musiquita para amortiguar los inevitables estallidos y un aromatizante de ambiente a mano para contrarrestar a los "malos espíritus".
Estaba en los pujidos iniciales cuando, repentinamente, sintió "algo". Confundido, miró entre sus piernas y pudo ver unos largos y tentaculosos dedos ascendiendo por su muslo. Primero, pensó que era su imaginación, que se le habían pasado las copas la noche anterior. Sin embargo, pronto se dio cuenta que no estaba soñando, que no era una alucinación. Para entonces, ya era demasiado tarde. Intentó levantarse, pero las garras parecían multiplicarse como por arte de magia, aferrándolo con fuerza, rasguñándolo, hundiéndose en su carne. Gritó, jadeó, golpeó las paredes, pero las personas fuera del baño no hicieron caso, pues pensaron: "¡Hey! ¡Se la está pasando bien allá adentro!".
Horas después, derribaron la puerta, buscaron en los alrededores, preguntaron a los vecinos, pero nadie había visto a la víctima en todo el día. Finalmente, alguien advirtió la laptop tirada en el piso y descubrieron que el desaparecido había estado leyendo los feeds de una página de aspecto satánico-bobalicón-macarrónico y dijeron: He aquí el culpable. Nadie en su sano juicio debería visitar un blog así. Se lo tenía bien merecido.



