
Año 1938
Si el periodista húngaro Laszlo José Biró no hubiera vendido la patente del primer bolígrafo, su fortuna (murió en 1985) hubiera sido de billones. Tal como sucedió, Biró vendió la patente al Barón Bich en 1950. La hazaña de Biró fue el diseño de una punta redondeada capaz de liberar en el papel la tinta que ya desde entonces se usaba en las imprentas. Hoy en día, se venden aproximadamente 14 millones de bolígrafos cada día, lo que hace de la pluma el gadget más exitoso de todos los tiempos.
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