Muchos ya sabrán que Google ha organizado una coalición denominada OHA (Open Handset Alliance) con la finalidad de impulsar su sistema operativo, llamado "Android". ¿El objetivo de este software? Ser instalado en teléfonos celulares para brindar una serie de servicios a los consumidores y, a cambio, permitir que Google explote el enorme campo de la telefonía celular para extender su reinado de publicidad online.
¿Triunfará? Es difícil predecirlo, pero trataré de resumir las razones en pro y en contra para que esta iniciativa tenga buen término:
A Favor: Primero que nada, debemos recordar que se trata de Google quien lo ha propuesto (y quien lo apoyará a muerte) y si leemos la historia reciente, veremos que Google ha tenido pocos fracasos. Pero esto no debería ser una razón, ¿correcto? Es, simplemente, un punto de partida. En segundo lugar: Son cerca de treinta empresas que apoyan esta alianza, y hay entre ellas algunas bastante poderosas. En tercer lugar, el software que propone Google es opensource. Eso significa que cualquiera puede verlo, alterarlo, hacerle añadidos y desarrollar aplicaciones específicas. Eso es un buen punto, pues los desarrolladores tendrán la posibilidad de trabajar en él desde el lunes mismo y el número de aplicaciones hará más atractiva la plataforma.
En Contra: En realidad no existe una cultura de "navegar" por la red usando el teléfono celular. Ni siquiera los dueños de iPhones lo hacen de forma rutinaria. Es caro, es difícil y existen pocos teléfonos con capacidad real para ver páginas web. Las pantallas son pequeñas y dudo que haya muchos que opten por usar las funciones web de los teléfonos en lugar de sentarse frente al monitor de la computadora y verlo todo del tamaño debido. A esto hay que agregarle que los diminutos procesadores de los teléfonos hacen difícil una experiencia adecuada, y que los teléfonos suelen contar con memoria limitada (en comparación a las PCs). Android también encontrará una fuerte competencia de sistemas operativos ya establecidos y de las "alianzas" previas. Tendrá que romper muchas barreras, embarrar muchas manos con dinero constante y sonante y, también, endulzarles los oídos a los consumidores para "venderles" la idea de que, ahora, la experiencia web se extiende a los teléfonos celulares. Eso, sin contar con que una plataforma opensource es, también, vulnerable a los ataques maliciosos precisamente porque cualquiera tiene acceso al código.
Como ven, el panorama es más bien complicado. No dudo ni un momento que los "cerebrazos" que Google tiene en la nómina puedan lograr milagros, pero no se trata sólo de ellos, sino de política, intereses creados y territorios de poder. Android deberá derribar muchas barreras y si no fuera Google quien lo propusiera, yo pensaría que la batalla está perdida de antemano, pero todos conocemos el poder de convocatoria que tiene esta empresa, y la maquiavélica inteligencia de cada una de las propuestas que nos ha presentado hasta ahora.
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