
Como Harmodio, vástago de muy antiguas y linajudas familias, le echase en cara a Ifícrates, brillante general ateniense, hijo de un zapatero, su humilde cuna, contestóle aquél:
─Yo soy el orígen de mi nobleza; tú, el fin de la tuya.

Como Harmodio, vástago de muy antiguas y linajudas familias, le echase en cara a Ifícrates, brillante general ateniense, hijo de un zapatero, su humilde cuna, contestóle aquél:
─Yo soy el orígen de mi nobleza; tú, el fin de la tuya.
Previous post: Los Colores de Firefox
Next post: Pantuflas de Rata