El Crimen de la Enfermedad Mental
Muchas personas con enfermedad mental terminan tras las rejas, eso es un hecho. La causa de ello es, desgraciadamente, la desigualdad. Los enfermos mentales suelen estar solos, son incapaces de defenderse a sí mismos y, por lo general, tienen menores probabilidades de lograr la libertad que otra persona que haya cometido el mismo crimen y que no tenga un padecimiento psiquiátrico. Algunos pacientes francamente psicóticos o con deficiencia mental clara se libran de la prisión, pero por desgracia ello no sucede siempre. Muchos de los que son arrestados por vagancia, por ofensas menores o por robos terminan con una condena. Pero si acabar en la cárcel parece una situación grave, las condiciones en que viven estos internos son todavía peores: Carencia de medicamentos, malos tratos y un sistema social que prefiere olvidarse de ellos que lidiar con el problema que representan. Ni siquiera los Estados Unidos, la nación más poderosa del planeta, ha encontrado un mecanismo humano y justo para resolver el problema. Con una población cercana a los 300 millones de habitantes, poseen solamente 40,000 camas dedicadas a pacientes psiquiátricos, menos de la décima parte de las que se requieren. ¿Dónde terminan todos esos pacientes? En las calles o, si las cosas les van mal, en la cárcel. Si bien es cierto que algunos enfermos mentales son propensos a cometer actos violentos, la realidad es la contraria: Los enfermos mentales suelen ser objeto de violencia. Y no me refiero solamente a la agresión física, sino a la discriminación, a la negligencia o a la segregación.
© Andrés Borbón 2007
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Escrito el Viernes, 17 Agosto 2007
Autor: Andrés Borbón
Categoría: Medicina, TecnoCulto
Etiquetas: TecnoCulto
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